¿En qué consiste el proceso de fecundación in vitro?
5 pasos clave explicados por nuestros expertos
Muchos pacientes que comienzan su proceso de fertilidad se preguntan: «¿Qué es la FIV?» y «¿Qué puedo esperar?». FIV es el acrónimo de fertilización in vitro, que significa fertilizar un óvulo con esperma fuera del cuerpo (generalmente en una placa de Petri) y colocarlo en una incubadora durante un tiempo suficiente (generalmente cinco días) hasta que se transfiere de nuevo al útero (matriz).
El proceso de FIV sigue una serie de pasos claros, pero el ritmo puede variar ligeramente en cada caso. El tiempo depende de su plan de tratamiento específico, de cómo responda su cuerpo a la medicación y de si su equipo médico recomienda pasos adicionales durante el proceso. Algunas partes del proceso avanzan rápidamente, mientras que otras incluyen períodos de espera deliberados para garantizar el mejor resultado posible.
¿Cuánto tiempo dura el proceso de fecundación in vitro?
El proceso de FIV (fertilización in vitro) suele durar entre 4 y 6 semanas desde el inicio de la estimulación ovárica hasta la transferencia del embrión. A continuación se detallan las etapas clave:
Consulta inicial y pruebas
1-3 semanas
Antes de comenzar con la FIV, se someterá a una consulta inicial con un especialista en fertilidad. Esta etapa incluye pruebas de fertilidad (pruebas hormonales, ecografías y análisis de semen) para determinar el mejor tratamiento. Algunos pacientes pueden necesitar tratamientos o medicamentos adicionales para prepararse.
Estimulación ovárica
8-14 días
Durante esta fase, la paciente toma medicamentos inyectables para la fertilidad (gonadotropinas) con el fin de estimular los ovarios para que produzcan múltiples óvulos. La respuesta se controla con análisis de sangre y ecografías para seguir el desarrollo de los folículos.
Recolección de óvulos
1 día
Una vez que los folículos alcanzan el tamaño deseado, se administra una «inyección desencadenante» para madurar los óvulos. Los óvulos se extraen mediante una intervención quirúrgica menor aproximadamente 36 horas después de la inyección desencadenante.
Fertilización
1-5 días
Después de la extracción, los óvulos se fertilizan con esperma en un laboratorio (ya sea mediante FIV estándar o inyección intracitoplasmática de espermatozoides, ICSI). Los óvulos fertilizados (ahora embriones) se supervisan durante los días siguientes para comprobar su desarrollo.
Transferencia de embriones
3-5 días después de la extracción
Si los embriones se desarrollan bien, se seleccionan 1 o 2 para transferirlos al útero. Se trata de un procedimiento rápido e indoloro, similar a una citología vaginal.
Prueba de embarazo
10-14 días después de la transferencia
Aproximadamente dos semanas después de la transferencia del embrión, un análisis de sangre confirmará si se ha producido el embarazo.
Cinco etapas del proceso de FIV
Paso 1: Estimulación ovárica
El objetivo de la estimulación ovárica es estimular a los ovarios para que maduren varios óvulos en un solo ciclo, aumentando así las posibilidades de fecundación y embarazo. Algunas pacientes pueden no producir óvulos con regularidad debido a trastornos ovulatorios, desequilibrios hormonales, disminución de la reserva ovárica, cambios relacionados con la edad o determinados tratamientos médicos. La estimulación ovárica ayuda a superar estos problemas proporcionando las hormonas necesarias para favorecer el desarrollo de los óvulos.
Aunque las inyecciones diarias pueden resultar abrumadoras al principio, la mayoría de los pacientes descubren que se adaptan rápidamente con la formación, la orientación y el apoyo continuo de su equipo de atención médica, lo que hace que el proceso sea más manejable de lo que esperaban inicialmente.
Los medicamentos se utilizan para estimular los ovarios y que produzcan óvulos.
La FIV implica una combinación cuidadosamente sincronizada de medicamentos diseñados para favorecer el desarrollo de los óvulos y evitar que la ovulación se produzca demasiado pronto. Antes de comenzar la estimulación, algunas pacientes toman medicamentos previos al tratamiento, normalmente píldoras anticonceptivas, durante dos o tres semanas en el ciclo previo a la FIV. Esto ayuda a coordinar el crecimiento folicular y mejora las posibilidades de obtener óvulos maduros, necesarios para la fecundación. En pacientes con signos de disminución de la reserva ovárica, como niveles bajos de AMH, recuento bajo de folículos antrales o niveles elevados de FSH, se puede recomendar un ciclo de preparación con estrógenos. Este enfoque utiliza píldoras de estrógenos o parches cutáneos, junto con un ciclo corto de inyecciones subcutáneas de Cetrotide, para favorecer el desarrollo folicular.
La fase principal del tratamiento consiste en la estimulación ovárica con hormonas inyectables llamadas hormona folículoestimulante o FSH. Las marcas comerciales más comunes son Gonal F, Follistim y Menopur. Menopur también contiene hormona luteinizante o LH. Estos medicamentos se toman durante un promedio de ocho a diez días, aunque la duración y la dosis exactas dependen de cómo respondan los ovarios. Durante este tiempo, se realiza un seguimiento exhaustivo de las pacientes mediante análisis de sangre para medir los niveles hormonales y ecografías vaginales para evaluar el crecimiento folicular. Cuando los folículos están listos, se administra una inyección desencadenante, normalmente gonadotropina coriónica humana o hCG, para favorecer la maduración final del óvulo antes de su extracción.
Los medicamentos para prevenir la ovulación prematura también son una parte importante de la FIV. Algunas pacientes utilizan Lupron, que puede comenzarse a administrar en la segunda mitad del ciclo, antes de que comience la estimulación. Otras utilizan Cetrotide, que se añade varios días después de que haya comenzado la estimulación con FSH. En determinados casos, se selecciona un protocolo de microdosis de Lupron, también denominado protocolo Microflare. Este consiste en pequeñas dosis de Lupron administradas dos veces al día a partir del inicio del ciclo de estimulación. Cada plan de medicación se personaliza para obtener la mejor respuesta y el mejor resultado posibles.
Durante el tratamiento de FIV, se supervisa de cerca el progreso para garantizar que los ovarios y el útero respondan adecuadamente y para orientar los ajustes de la medicación. Las pacientes suelen someterse a ecografías vaginales frecuentes para medir el número y el tamaño de los folículos en desarrollo en los ovarios y evaluar el revestimiento uterino. También se realizan análisis de sangre para controlar los niveles hormonales, incluidos los de estrógeno y, en ocasiones, los de progesterona, lo que proporciona información importante sobre cómo están respondiendo los ovarios a la estimulación. Esta combinación de ecografías y control hormonal permite al equipo médico adaptar la medicación, optimizar los tiempos y determinar el momento ideal para la inyección desencadenante y la extracción de óvulos, todo ello dando prioridad a la seguridad y al mejor resultado posible.
Escuche más información deDanielle Vitiello, doctora en Medicina, directora médica, certificada por la junta en Obstetricia y Ginecología y en Endocrinología Reproductiva e Infertilidad, sobre los tipos de medicamentos que podemos recomendar a nuestras pacientes y por qué.
Paso 2: Extracción de óvulos
La extracción de óvulos es un paso clave en el proceso de FIV, en el que se recogen óvulos maduros directamente de los ovarios. La recolección de los óvulos permite que sean fertilizados en el laboratorio con esperma, lo que ofrece la mejor oportunidad para que se desarrolle un embrión sano. El procedimiento se realiza normalmente bajo anestesia ligera para que las pacientes se sientan cómodas y suele durar menos de una hora. Comprender este paso ayuda a las pacientes a saber que, aunque pueda parecer intimidante, la extracción de óvulos es un procedimiento rutinario y cuidadosamente controlado que es esencial para crear embriones y dar un paso más hacia el embarazo.
La extracción de óvulos (ER)se realiza aproximadamente 36 horas después de la inyección de hCG bajo anestesia, utilizando una sonda vaginal guiada por ultrasonido conectada a una guía de aguja. Una aguja atraviesa la pared posterior de la vagina hasta llegar al ovario, de modo que los folículos ováricos, que se espera que contengan óvulos, puedan drenarse en tubos de ensayo calentados. A continuación, se entregan al embriólogo, que aislará los óvulos de las células a las que están unidos y los colocará en la incubadora hasta que sean fecundados.
Sí, la extracción de óvulos es un procedimiento ambulatorio, lo que significa que las pacientes no necesitan pasar la noche en el hospital. Por lo general, se realiza en una clínica o centro quirúrgico bajo sedación ligera o anestesia para garantizar la comodidad y minimizar las molestias. El procedimiento suele durar menos de una hora y la mayoría de las pacientes pueden volver a casa el mismo día acompañadas de una persona de confianza.
Después de la extracción, los pacientes pueden experimentar calambres leves o hinchazón, que generalmente desaparecen en uno o dos días. Dado que se trata de un procedimiento ambulatorio, la recuperación se puede llevar a cabo en casa, y la mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades normales en poco tiempo, siguiendo estrictamente las instrucciones de su equipo médico.
Paso 3: Fertilización
La fertilización es la etapa en la que los óvulos extraídos se combinan con el esperma en el laboratorio para crear embriones. Se trata de un paso delicado y emocionante, ya que cada óvulo tiene el potencial de convertirse en un futuro embrión. Las pacientes suelen sentir una mezcla de expectación y esperanza durante esta etapa, sabiendo que el trabajo de laboratorio realizado por los embriólogos es fundamental para el éxito del ciclo. Nuestros embriólogos supervisan cuidadosamente cada óvulo, comprobando los signos de fertilización y desarrollo temprano como si fueran propios, asegurándose de que cada embrión reciba el mejor entorno posible para crecer. Esta cuidadosa atención permite al equipo seleccionar los embriones más fuertes para su transferencia o congelación, acercando a los pacientes un paso más al logro de su sueño de ser padres.
Hay dos formas de inseminar los óvulos para que puedan ser fecundados. Estas son:
- Inseminación estándar (SI), que consiste en colocar 10 000 espermatozoides móviles con cada óvulo recolectado bajo una gota de aceite en un medio de cultivo embrionario.
- Inseminación intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), que consiste en introducir un espermatozoide en cada óvulo. La ICSI se realiza generalmente en casos en los que hay problemas con los espermatozoides, como recuento bajo, motilidad o morfología deficiente; en casos de fertilización fallida; y para maximizar la fertilización. Se realizaráuna prueba genética preimplantacional (PGT).
Tras la inseminación intrauterina (IIU) o la inseminación intracytoplasmática de espermatozoides (ICSI), las placas de cultivo (placas de Petri) que contienen los óvulos y los espermatozoides se colocan en la incubadora y al día siguiente se comprueba si se ha producido la fecundación.
Aunque la mayoría de los óvulos se fertilizan con éxito en el laboratorio, es posible que algunos o incluso todos no lo hagan. Si no se produce la fertilización, su equipo médico revisará el ciclo para comprender los posibles factores y discutir los siguientes pasos. A veces, ajustar el momento, probar una técnica de fertilización diferente o realizar pruebas adicionales puede mejorar los resultados en ciclos futuros. Es importante recordar que esto no es un reflejo de su valor o potencial para concebir. La FIV es un proceso complejo y pueden surgir dificultades incluso en pacientes que, por lo demás, gozan de buena salud. Su equipo de atención médica está aquí para apoyarla, responder a sus preguntas y guiarla en cada paso, asegurando el mejor plan posible para seguir adelante.
No todos los óvulos extraídos durante la FIV se fecundarán con éxito, y el número puede variar en función de factores como la edad, la calidad de los óvulos y la salud de los espermatozoides.
Los embriólogos supervisan cuidadosamente cada óvulo en busca de signos de fertilización y desarrollo temprano, prestando atención individualizada para garantizar que se seleccionen los embriones más fuertes para su transferencia o congelación. Aunque el número exacto puede variar de un ciclo a otro, cada óvulo fertilizado representa un paso potencial hacia el embarazo, y su equipo de atención médica le mantendrá informada durante toda esta importante etapa.
Paso 4: Cultivo de embriones
Después de la fertilización, los embriones entran en la fase de cultivo, donde crecen y se desarrollan en un entorno de laboratorio cuidadosamente controlado durante varios días. Durante este tiempo, los embriólogos prestan atención individualizada a cada embrión, realizando un seguimiento de su progreso y asegurándose de que tenga las mejores condiciones para desarrollarse. Esta etapa requiere paciencia y precisión, ya que el equipo trabaja en estrecha colaboración para seleccionar los embriones más sanos para su transferencia o congelación. Mientras los embriones se desarrollan, las pacientes también preparan sus cuerpos para la próxima transferencia, creando el entorno ideal en el útero para favorecer la implantación. Este proceso de colaboración entre la paciente y el equipo médico ayuda a preparar el terreno para el siguiente paso hacia el embarazo.
Los embriones se cultivan (se mantienen en la incubadora) durante cinco días. En el pasado, los embriones solo se mantenían en cultivo durante tres días, pero eso era antes de que se dispusiera de sistemas de cultivo más avanzados y mejores incubadoras. Ahora se sabe que el genoma masculino no se integra completamente hasta tres días después de la fecundación, por lo que cultivar los embriones durante cinco días permite determinar mejor su competencia.
Mientras se cultivan los embriones, la mayoría de los centros recetan algún tipo de estrógeno y progesterona para tomar después de la extracción de óvulos. Mientras sus embriones se desarrollan en el laboratorio, hay pasos importantes que puede seguir para apoyar la siguiente fase de su ciclo de FIV. A la mayoría de las pacientes se les receta estrógeno y progesterona después de la extracción de óvulos para ayudar a preparar el revestimiento uterino para la implantación. Estos medicamentos crean el entorno óptimo para que los embriones se adhieran y crezcan una vez transferidos. Más allá de la medicación, este es un momento para centrarse en el cuidado personal, seguir al pie de la letra las instrucciones de su equipo médico y mantenerse informada sobre su ciclo. Mientras los embriones están en manos expertas, su cuerpo se prepara para recibirlos, lo que convierte esta fase en una parte fundamental y activa del proceso de FIV.
Paso 5: Transferencia del embrión
La transferencia de embriones es el siguiente hito en su proceso de FIV, en el que se coloca cuidadosamente un embrión sano en el útero. En Fertility Centers of New England, este proceso es altamente personalizado para garantizar la comodidad y el mejor resultado posible. Nuestro equipo adapta la técnica de transferencia a cada paciente, teniendo en cuenta la anatomía uterina y el momento óptimo para la implantación. El procedimiento en sí es breve, normalmente indoloro y se realiza con delicada precisión. Mientras los embriones se adaptan a su nuevo entorno, las pacientes reciben orientación sobre los cuidados posteriores a la transferencia y la terapia hormonal, lo que ayuda a crear las condiciones ideales para un embarazo satisfactorio.
La transferencia de embriones (TE)se realiza al quinto día tras la fecundación y se lleva a cabo bajo guía ecográfica. La transferencia no es dolorosa, pero suele resultar incómoda, ya que se realiza tras beber un litro de agua para llenar la vejiga. Una vejiga llena facilita la visualización del útero bajo guía ecográfica y empuja el útero hacia abajo, lo que facilita la transferencia. Se realiza un proceso en dos etapas: se coloca un catéter externo en el útero y, a continuación, se carga el embrión en un catéter de transferencia, que se introduce a través del catéter externo hasta aproximadamente 2 cm de la parte superior del útero. En ese momento, se inyecta el embrión mediante el émbolo de la jeringa conectada al catéter. En el pasado, muchos centros aconsejaban a las pacientes que se sometieran a una transferencia «simulada» o ficticia para determinar si la transferencia sería difícil. Esto ya no es necesario, ya que la técnica de dos etapas y la guía ecográfica eliminan la necesidad de una transferencia «simulada».
El número de embriones que se transfieren depende de muchas variables clínicas, pero, en general, se realiza una transferencia electiva de un solo embrión en todas las mujeres de 37 años o menos. Los embriones restantes de calidad adecuada pueden vitrificarse (congelarse) para su uso posterior, si es necesario.
Tras la transferencia, no es necesario permanecer tumbada más de un minuto. Un estudio realizado en España demostró que se conseguían mayores tasas de éxito en el embarazo si la mujer se levantaba tras la transferencia, en comparación con permanecer tumbada durante 10 minutos o más. Se realiza una prueba de embarazo 10 días después de la transferencia. La mayoría de los centros continúan con la terapia de estrógenos y progesterona durante este tiempo y hasta el inicio del embarazo.
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¿Qué pasa después? La espera de dos semanas.
Después de la transferencia de embriones, el siguiente paso suele denominarse «espera de dos semanas», un periodo de anticipación en el que el embrión se implanta y comienza el embarazo temprano. Durante este periodo, la mayoría de las pacientes continúan tomando medicamentos hormonales, normalmente progesterona y, en ocasiones, estrógenos, para favorecer el revestimiento uterino y ayudar a mantener un posible embarazo. Emocionalmente, este puede ser un momento estresante y angustioso, y es normal experimentar una mezcla de esperanza, emoción y preocupación. Se recomienda a las pacientes que sigan las indicaciones de su equipo médico en cuanto a actividad y cuidados personales, evitando cualquier estrés o tensión innecesarios. Aproximadamente dos semanas después de la transferencia, se realiza un análisis de sangre para confirmar si la implantación ha sido satisfactoria. Su equipo también puede programar un seguimiento para asegurarse de que los niveles hormonales y el desarrollo temprano del embarazo progresan según lo esperado. Aunque la espera puede resultar difícil, su equipo médico está ahí para ofrecerle apoyo, orientación y tranquilidad en cada paso del camino.
Preguntas frecuentes
El proceso de FIV suele durar entre cuatro y seis semanas desde el inicio de la estimulación ovárica hasta la transferencia del embrión, aunque el tiempo exacto puede variar en función de los planes de tratamiento individuales. El proceso comienza con la administración de medicamentos previos al tratamiento para preparar los ovarios, seguidos de inyecciones diarias de hormonas para estimular el desarrollo de los óvulos, lo que suele durar entre 8 y 10 días. Una vez extraídos los óvulos, la fecundación y el cultivo de embriones tardan varios días más, hasta llegar a la transferencia. Tras la transferencia, hay un periodo de dos semanas antes de que una prueba de embarazo pueda confirmar los resultados. Algunos ciclos pueden durar más tiempo si se necesitan pruebas adicionales, transferencias de embriones congelados u otras intervenciones. A lo largo del proceso, su equipo de atención médica supervisa de cerca su evolución, ajusta la medicación según sea necesario y le ofrece orientación para apoyarla en cada paso del camino.
La FIV suele tolerarse bien, aunque algunas partes del proceso pueden causar molestias temporales. Las inyecciones diarias pueden causar un leve dolor o hematomas en el lugar de la inyección, y la estimulación ovárica puede provocar sensación de hinchazón o presión a medida que los ovarios se agrandan. La extracción de óvulos se realiza bajo sedación o anestesia, por lo que las pacientes no sienten dolor durante el procedimiento, y cualquier calambre o malestar posterior suele ser leve y de corta duración. La transferencia de embriones en sí misma suele ser rápida e indolora, similar a un examen ginecológico de rutina. Aunque las molestias físicas suelen ser mínimas, los altibajos emocionales de la FIV pueden resultar más difíciles de sobrellevar. Su equipo de atención médica está ahí para ayudarle a sentirse cómoda tanto física como emocionalmente durante todo el proceso.
En la mayoría de los casos, sí, las pacientes pueden volver al trabajo después de una transferencia de embriones. El procedimiento en sí es breve y normalmente no requiere anestesia, por lo que el tiempo de recuperación es mínimo. Muchas pacientes optan por descansar durante el resto del día para estar tranquilas, pero normalmente se pueden reanudar las actividades normales y no extenuantes poco después. Su equipo de atención médica puede recomendarle que evite levantar objetos pesados, realizar ejercicios intensos o actividades de alto impacto durante un breve periodo de tiempo, al tiempo que le anima a realizar movimientos suaves y rutinas regulares. Cada paciente y cada lugar de trabajo son diferentes, por lo que su proveedor le ofrecerá orientación basada en su plan de tratamiento específico y su nivel de comodidad.
El número de embriones transferidos durante la FIV se determina cuidadosamente en función de sus circunstancias individuales y las directrices médicas. Se recomienda la transferencia de un solo embrión para maximizar las posibilidades de un embarazo saludable y minimizar el riesgo de embarazos múltiples. A la hora de tomar esta decisión, se tienen en cuenta factores como la edad, la calidad del embrión, el historial de tratamientos previos y si el embrión ha sido sometido a pruebas genéticas. Su equipo de atención médica discutirá con usted por adelantado el enfoque recomendado, asegurándose de que el plan se ajuste tanto a las mejores prácticas médicas como a sus objetivos personales.
La FIV puede ser la opción adecuada si ha estado intentando concebir sin éxito, tiene un problema de fertilidad conocido o necesita un enfoque más avanzado para formar su familia. A menudo se recomienda para personas o parejas con trompas de Falopio obstruidas o dañadas, infertilidad masculina, trastornos de la ovulación, endometriosis, reserva ovárica disminuida, infertilidad inexplicable, o para quienes desean preservar su fertilidad o realizarse pruebas genéticas. La mejor manera de saber si la FIV es adecuada para usted es mediante una evaluación exhaustiva de la fertilidad y una conversación con un especialista en fertilidad. Juntos, revisarán su historial médico, los resultados de las pruebas y sus objetivos de formación de una familia para determinar el enfoque de tratamiento que le ofrezca las mejores posibilidades de éxito.
Comprender cuáles son sus opciones es el mejor primer paso cuando se enfrenta a tratamiento de infertilidad . Si buscas más información sobre cuánto cuesta la FIV o cuál es la mejor opción de tratamiento de infertilidad para usted, póngase en contacto con nosotros para una consulta inicial. Estamos aquí para ayudarle.
«Cuando estés listo para dar el primer paso, estaremos aquí para crear un plan de atención personalizado que refleje tus objetivos y te apoye en tu camino hacia la paternidad».
– Joseph A. Hill, III, doctor en medicina, certificado por la junta en obstetricia y ginecología y en endocrinología reproductiva e infertilidad.
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