Fecundación in vitro (FIV)

Un niño sano cada vez

Transferencia de embriones congelados

El mantra "un niño sano cada vez" resuena en nuestros actos y nuestras palabras. Se acabaron los días de generar tantos embriones como fuera factible en un ciclo de estimulación de FIV y la transferencia de 2-3 embriones para maximizar el embarazo. Obviamente, el riesgo de embarazo de alto orden, gemelos y trillizos, era el mayor riesgo que muchos estaban dispuestos a correr.

Estas estimulaciones y transferencias brutales de embriones ya no existen. Actualmente tenemos la capacidad de cultivar embriones hasta la fase de blastocisto (día 5) en incubadoras permisivas para sus necesidades. Se pueden realizar biopsias de células representativas y criopreservar embriones. Con gran precisión, pueden identificarse los embriones que muestran cromosomas normales y descartarse los que sólo generarán un aborto espontáneo.

Las tasas de supervivencia de los embriones previamente congelados (vitrificados) y ahora descongelados se aproximan al 95%. Además, estos embriones parecen generar mayores tasas de embarazo en los ciclos de transferencia de embriones congelados que en los ciclos en fresco. Increíble, ¿verdad?

Entonces, si la ciencia ha demostrado tasas más altas de implantación y de nacidos vivos en pacientes que han demostrado tener embriones normales mediante análisis cromosómico, ¿por qué este paradigma no es la nueva norma?

Compartimos objetivos comunes: el parto seguro de un bebé sano. Para ello, quizá la nueva norma debería ser el cribado genético de los embriones de blastocisto (día 5), su crioconservación y posterior descongelación para la colocación del endometrio.

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