Acerca de la fertilidad
El fracking y sus posibles efectos secundarios
La fracturación hidráulica, también conocida como "fracking", es el proceso por el que se extrae gas natural de la roca de esquisto en las profundidades de la tierra. Se perfora la capa superficial de esquisto a unos 8.000 pies (2 millas) de la superficie. A continuación se hace un túnel lateral (a 90 grados de la cavidad inicial) que se extiende aproximadamente una milla. En este agujero se bombean grandes cantidades de arena a alta presión, agua y productos químicos. El esquisto es blando y se crean fisuras en su interior que liberan depósitos de gas natural. Los productos químicos y la arena permanecen depositados en el agujero y las fisuras creadas.
Lo preocupante es que este entorno subterráneo poroso se presta a que las mismas aguas acaben siendo consumibles. Estas toxinas se filtran en el agua y no se filtran por los medios normales que proporcionan agua potable segura.
Recientemente, científicos de la Universidad de Missouri descubrieron 11 contaminantes del agua presentes en los suministros de agua expuestos a la actividad de fracturación hidráulica. Estas sustancias químicas son disruptores endocrinos conocidos y se encontraron en mayor concentración en los suministros de agua próximos a los emplazamientos de fracturación hidráulica.
Los alteradores endocrinos imitan a las hormonas naturales en su capacidad para afectar al funcionamiento de los órganos reproductores y bloquear las vías naturales de señalización hormonal. Como consecuencia, las anomalías congénitas pueden aumentar en las mujeres que mantienen una exposición a estas sustancias químicas. Además, estos alteradores pueden desempeñar un papel clave en el desarrollo y la proliferación del cáncer y la infertilidad.
La investigación sobre el fracking y sus posibles efectos secundarios en la salud pública se encuentra en su fase inicial. Unos niveles bajos de actividad antiestrogénica o antiandrogénica, estos disruptores endocrinos, podrían alterar el desarrollo de forma significativa para la salud general, así como para la salud reproductiva.
No sólo debemos ser conscientes de los posibles impuestos medioambientales, sino también de los insidiosos presentes en nuestros espacios vitales.
