Acerca de la fertilidad
Preservación de la fertilidad
La capacidad reproductiva es un proceso que depende de la edad y en el que influyen distintas condiciones, algunas genéticas y muchas otras no. La idea de preservación de la fertilidad puede ser, de hecho, una denominación errónea e incorrecta, porque lo que se espera preservar es la capacidad reproductiva. La criopreservación de gametos no asegura la capacidad de quedarse embarazada en el futuro; pero permite el máximo potencial.
Tradicionalmente, con los tratamientos gonadotóxicos (como el cáncer), el intento de preservar los gametos se convierte en una cuestión fundamental. Se ha hecho mucho hincapié en los tratamientos contra el cáncer y en los objetivos, tanto para hombres como para mujeres, de la criopreservación de espermatozoides u ovocitos y embriones. Sin embargo, quizá habría que tener en cuenta a otros pacientes en la preservación de gametos. A saber, los pacientes que padecen otras afecciones patológicas o que van a recibir gonadotóxicos que no son necesariamente cánceres.
Las gónadas son especialmente sensibles a los agentes que ofrecen muchos tratamientos contra el cáncer. Sin embargo, antes de los tratamientos, muchos cánceres se asocian a una disminución de la calidad del semen y a un deterioro de la función ovárica. Sin embargo, la causa principal de la infertilidad que surge tras el diagnóstico de cáncer, se deriva de los agentes quimioterapéuticos utilizados. En concreto, los agentes alquilantes y la radiación pélvica afectan a muchos aspectos de la reproducción: desarrollo puberal y producción hormonal, espermatogénesis y reducción de la reserva ovárica.
En los varones, las espermatogonias (precursoras de los espermatozoides) son increíblemente sensibles a la quimioterapia y la radioterapia. El efecto suele depender de la dosis. Sin embargo, por muy sensibles que sean a estos factores, los precursores muestran una asombrosa capacidad de recuperación. El ciclo de vida de los espermatozoides dura aproximadamente 6 semanas de desarrollo. Si las células precursoras no se agotan por completo, estos supervivientes suelen conservar el potencial reproductivo.
Sin embargo, la quimioterapia y la radioterapia son menos indulgentes con las mujeres. Lamentablemente, y en muchos casos, los efectos de estos tratamientos son permanentes para el aparato reproductor femenino. El daño ovárico depende de la dosis y de la sustancia química, y los ovarios muestran más susceptibilidad a medida que envejecen.
Entonces, ¿qué puede hacer una persona? La primera línea de actuación de las mujeres es la posibilidad de preservar rápidamente los ovocitos mediante un ciclo de FIV y, en el caso de los hombres, criopreservar el esperma si es factible. Sin embargo, a veces, la propia enfermedad puede influir negativamente en estos resultados.
El tiempo es esencial. Afortunadamente, con el consentimiento de los oncólogos tratantes, los ciclos de FIV pueden establecerse y gestionarse en cuestión de semanas, de modo que las quimioterapias se retrasen lo menos posible.
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