Acerca de la fertilidad
Una onza de prevención vale más que toda una vida
La atención prenatal es la causa de la drástica reducción de las enfermedades y la mortalidad maternas en Estados Unidos. Inicialmente, estos cuidados se centraban en las principales complicaciones del embarazo: tensión arterial, infecciones y hemorragias. A medida que la medicina ha evolucionado, también lo ha hecho el objetivo de la atención prenatal. Su atención se centra en el feto en desarrollo con la reducción de la morbilidad neonatal, la prematuridad y hacia la prevención y el diagnóstico de anomalías congénitas.
Se prevé que una atención prenatal temprana y atenta producirá efectos duraderos. Desde un punto de vista filosófico, la optimización de los cuidados fetales debería servir para prevenir enfermedades tanto en la infancia como en la edad adulta. El entorno intrauterino puede manipular y alterar la estructura y función de los genes y sus productos. Esta teoría se denomina programación del desarrollo. En la programación del desarrollo, se produce una alteración permanente de la estructura y/o función de los tejidos como resultado de la exposición ambiental prenatal. Estos efectos pueden ser duraderos.
Sorprendentemente, el 50% de las divisiones celulares (crecimiento celular) se produce entre el momento de la concepción y el nacimiento, por lo que no es de extrañar que los efectos de los factores estresantes en el útero puedan afectar a la salud. Tanto los estudios epidemiológicos como los modelos animales han fundamentado la teoría de la programación del desarrollo. Por ejemplo, una nutrición materna alterada (tanto por exceso como por defecto), el estrés y las toxinas ambientales afectan a la estructura y el funcionamiento de los órganos. Estas exposiciones pueden provocar cambios en la forma en que se expresarán los genes en el futuro y se denominan cambios epigenéticos. Estos cambios son la respuesta inmediata al daño percibido que hace que los tejidos se adapten y reorganicen. Es lo último en técnicas de supervivencia.
El más notable de la programación del desarrollo puede ser el síndrome metabólico. Suele diagnosticarse en adultos y consiste en la tríada de obesidad, diabetes e hipertensión. Pero, ¿es posible que se haya originado prenatalmente? Las pruebas son sugerentes.
La programación del desarrollo del síndrome metabólico puede comenzar con las exposiciones maternas. La nutrición subóptima, el abuso de sustancias (incluido el tabaco), los factores estresantes y las exposiciones ambientales provocan cambios inmediatos en el período prenatal. El feto puede experimentar una restricción del crecimiento, una reducción del gasto energético y un aumento del almacenamiento de grasa. Como resultado de esta reprogramación, el neonato puede tener un mayor apetito con un rápido crecimiento de recuperación y un mayor peso corporal e índices de masa corporal (IMC). El resultado de estos factores de estrés continuados es la adaptación y el síndrome metabólico resultante.
El tratamiento de este resultado empieza por la prevención. Las mejores estrategias incluyen la educación y el asesoramiento, así como el seguimiento de los cuidados prenatales y previos a la concepción. Por este motivo, se hace mucho hincapié en optimizar los estilos de vida saludables (incluido el peso) antes de la concepción. En este sentido, una onza de prevención vale toda una vida.
