Fecundación in vitro (FIV)

¿Qué es mejor, la inducción de la ovulación o la FIV?

inducción de la ovulación frente a fecundación in vitro

Sin duda, la FIV es el método más eficaz para lograr un embarazo único, sano y satisfactorio, siempre que se realice en un "centro de excelencia" en el que la transferencia electiva de un solo embrión (eSET) sea la norma. No obstante, la inducción de la ovulación (IO ) con clomifeno, letrozol o gonadotropinas seguida de inseminación intrauterina (IIU ) sigue siendo un tratamiento de primera línea para tratar la infertilidad inexplicada; pero, ¿cuándo es suficiente? A pesar de las recomendaciones de no realizar más de 3 ó 4 ciclos de IO sin conseguir un embarazo, algunas pacientes han pasado meses e incluso años con la misma terapia de IO ineficaz sin éxito. Entre las razones que se aducen para utilizar esta terapia menos eficaz se encuentran que es menos costosa, menos invasiva y más fácil que pasar a una FIV más eficaz. Es lo que se conoce como "efecto farola", por el viejo número de vodevil en el que un hombre busca las llaves perdidas debajo de una farola porque es allí donde hay luz y no en el parque adyacente donde se le cayeron en la oscuridad. Es necesario un equilibrio entre el coste, la comodidad, el éxito del embarazo y los embarazos múltiples (gemelos, trillizos o algo peor). El coste de un embarazo satisfactorio tiene una importancia fundamental, al igual que el tiempo hasta el embarazo ya que la reproducción es en gran medida un fenómeno relacionado con la edad.

Si bien es cierto que la IO es menos costosa que la FIV, ¿hasta qué punto es segura y eficaz en comparación con la FIV realizada en un "centro de excelencia"? En un ensayo prospectivo, aleatorizado y multicéntrico de las tres estrategias de estimulación ovárica más comunes (clomifeno, letrozol, gonadotropinas) en 900 mujeres con infertilidad inexplicada presentado en la Reunión Anual de la ASRM de 2014, las tasas de nacidos vivos fueron de solo el 19% de los ciclos con letrozol, el 23% de los ciclos tratados con clomifeno y el 32% de los ciclos en mujeres tratadas con gonadotropinas. Las tasas de gestaciones múltiples fueron del 13% en las mujeres tratadas con letrozol, del 9% en las tratadas con clomifeno, pero del 32% en las tratadas con gonadotropinas. Estas cifras deben compararse con las tasas de embarazo y gestaciones múltiples en un Centro de Excelencia de FIV donde las tasas de embarazo superan el 50% en mujeres menores de 35 años y llegan al 35% en mujeres de 40 años. En estos centros, donde la transferencia electiva de un solo embrión es rutinaria, las tasas de gemelos son inferiores al 5% y las de embarazos múltiples (trillizos o más) son inferiores al 1%. Otra ventaja de la FIV en mujeres jóvenes es que, a menudo, tras la eSET hay embriones adicionales aptos para la vitrificación (congelación), lo que permite a estas mujeres la posibilidad de un embarazo adicional sin tener que someterse a otro ciclo de FIV más costoso.

¿Qué es mejor, la inducción de la ovulación o la FIV? Sin duda, este debate genera más calor que luz, especialmente entre aquellos cuyo único recurso es la IO o en aquellos centros en los que las tasas de éxito de los fetos únicos son inferiores a la media nacional. Desgraciadamente, esta situación pone a muchos pacientes en riesgo de caer en una situación de "comprador precavido". Por lo tanto, incumbe a todos investigar no sólo el mejor tratamiento individualizado, sino también el mejor proveedor y el mejor centro para ofrecer ese tratamiento.

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