Tratamientos de la infertilidad

El papel de la cirugía reconstructiva tubárica en la era de la FIV

Revisado médicamente por Danielle Vitiello, doctora en Medicina y doctora en Filosofía, el 29 de diciembre de 2011

En los últimos años, la facilidad, accesibilidad y eficacia de la FIV han aumentado espectacularmente. El éxito de la cirugía reconstructiva tubárica se ha mantenido relativamente estable aunque la invasividad de la cirugía disminuye. Esta divergencia entre el éxito de la FIV y la necesidad de intervención quirúrgica exige una reevaluación de la relación coste/riesgo/beneficio para determinar si puede ser más eficaz reparar las trompas de Falopio o recurrir a la FIV.

Independientemente de la edad, antes de comprometerse a seguir adelante, hay que someterse a una evaluación completa de la infertilidad para eliminar la posibilidad de factores de infertilidad coexistentes. La laparascopia es el método de referencia para evaluar la candidatura a la reparación tubárica. Aunque la histerosalpingografía (HSG) es relativamente sencilla, no ofrece la misma información que la evaluación quirúrgica.

Además, es difícil comparar las tasas de éxito conseguidas comparando la FIV con la reparación tubárica. Las tasas de éxito de la FIV se miden y evalúan en función de la transferencia de embriones por ciclo. En cambio, tras la reparación quirúrgica, no existe un modus operandi para evaluar las tasas de embarazo y a menudo se tabulan anualmente.

En general, la reparación de daños en la estructura de las trompas de Falopio ofrece tasas de embarazo modestas (10-60%), con tasas ectópicas de hasta el 20%. Sin embargo, en casos más favorables, como la reversión de procedimientos de esterilización electiva (ligadura de trompas), las tasas de embarazo acumuladas pueden llegar al 80%.

Sigue siendo incierto si la FIV es más rentable o no. Dado que no existen ensayos controlados aleatorizados, la mejor terapia es difícil e individualizada. Los factores que deben discutirse con las pacientes que contemplan la reversión incluyen la edad materna, el riesgo de embarazo múltiple, el procedimiento y el riesgo de embarazo ectópico. La anastomosis tubárica microquirúrgica y la FIV siguen siendo opciones viables.

La anastomosis tubárica es atractiva para quienes desean la reversión o no se sienten cómodas con la FIV. La necesidad de una intervención quirúrgica mayor, las posibles complicaciones y la eventual necesidad de anticonceptivos son desventajas claras. En las mujeres menores de 35 años, este procedimiento reconstructivo es una opción legítima. Sin embargo, como era de esperar, la tasa de éxito es menor en las mujeres de más edad, y éstas pueden obtener una clara ventaja de las técnicas de reproducción asistida.