Acerca de la fertilidad

El vínculo materno-fetal

apego materno-fetal

El vínculo materno-fetal comienza en la concepción con la implantación del embrión. El embrión se incrusta en el endometrio materno y entonces comienza el proceso de establecimiento de una red de datos. El modo en que las señales fetales se transfieren al lado materno, y viceversa, es a través de los vasos sanguíneos recién desarrollados. Dado que los vasos sanguíneos maternos y fetales están conectados con una membrana filtrante entre ellos, pueden transmitir y recibir señales que guían el crecimiento fetal, proporcionan nutrición fetal y protección fetal. Sin embargo, cuando estas señales, en forma de hormonas y células inmunológicas, no son óptimas, la diafonía que comparten el feto y la madre puede alterarse.

Somos conscientes de que existen muchos factores que pueden comprometer esta interfaz y promover una especie de respuesta de "lucha o huida" en la placenta fetal. La placenta y el feto, en su afán de supervivencia, empezarán a activar y desactivar genes para promover su bienestar actual (epigenética) a costa de comprometer la salud del feto como niño y como adulto.

La obesidad es importante. Está demostrado que el tejido adiposo (células grasas) tiene diversos efectos en la función reproductora, desde afectar a la ovulación hasta comprometer la salud del esperma. Esta adipocidad es importante en las interacciones en la interfaz materno-fetal. Dos hormonas principales implicadas en el uso y almacenamiento de la grasa(leptina y adiponectina) intervienen en el crecimiento y la diferenciación celular. Estas hormonas están implicadas en el establecimiento de los planos para la eficacia con la que la placenta actuará con el lado materno. Actúan en muchos frentes, la angiogénesis (creando las autopistas), la inflamación (reguladores del tráfico), así como el control de la respuesta inmune en ambos lados (aplicación de la ley).

En la obesidad, por ejemplo, el equilibrio de estas hormonas está alterado, lo que provoca un desequilibrio que no sólo puede comprometer al feto, sino que establece un patrón de inflamación y desequilibrio hormonal que puede afectar al feto en el futuro.

Por eso promovemos una dieta sana, ejercicio razonable y regímenes de peso conscientes como uno de los principios para superar las barreras de la infertilidad. Lo hacemos por nosotros mismos y por nuestros futuros hijos. Estos son los actos que nos definen como padres.