Peso para su fertilidad

Leptina, la hormona del hambre

Muchas hormonas e interacciones son cruciales para el proceso dinámico que llamamos reproducción. Lo que sigue siendo una incógnita es si existe un único interruptor molecular, un elemento regulador común que gobierne el proceso.

Y llegó la leptina, una neurohormona que sigue siendo candidata a este puesto.

La leptina, la hormona del hambre, es una señal hormonal que lleva muchos sombreros. Interviene en el equilibrio energético, en la función neuroendocrina (señalización cerebral) y en el desarrollo puberal. Cuando un desequilibrio energético está relacionado con una disfunción reproductiva, la leptina es en parte la culpable.

Tanto los ratones como los humanos deficientes en leptina presentan características similares. Son obesos, diabéticos e infértiles. Existen muchos receptores (los vasos) para las hormonas de la leptina (la clave) en todo el cuerpo. Muchos de estos órganos y tejidos, como era de esperar, están implicados en la función reproductora (tanto el cerebro como las gónadas). Son estos receptores dentro del cerebro (la glándula pituitaria, en realidad) los principales actores en la dirección de los procesos reproductivos.

La leptina se produce en el tejido adiposo y responde al estado energético del organismo en cada momento. Por ejemplo, en épocas de inanición, los niveles de leptina descienden rápidamente. La disminución de los niveles de leptina indica insuficiencia energética y, a su vez, promueve respuestas reguladoras que actúan para conservar o generar más energía. Al disminuir los niveles, aumenta el apetito y disminuye la actividad (a menos que sea en busca de comida). Estas actividades no esenciales disminuyen como proceso de adaptación a este estado energético negativo. Una de esas adaptaciones es la supresión del eje reproductor. En modelos animales, estos estados de inanición y de abundancia de nutrientes pueden manipularse fácilmente. Como era de esperar, los roedores privados de alimento no producen hormonas para estimular adecuadamente una respuesta ovárica (no hay óvulos maduros), tienen oleadas reducidas de LH (no hay señal ovulatoria) y no pueden mantener un entorno adecuado para el embarazo. Cuando estos mismos animales son reabastecidos, su ciclicidad menstrual retorna (se producen y ovulan óvulos) y vuelve la fertilidad.

¡Esté atento para más detalles sobre la leptina en los próximos blogs! Si tienes alguna pregunta o quieres programar una consulta inicial, ¡contacta con nosotros!