Acerca de la fertilidad
Fallo de implantación recurrente: ¿Por qué yo?
La implantación de los embriones depende de un embrión bien desarrollado y un endometrio sano y sincronizado. Parece engañosamente sencillo. Sin embargo, para que ese éxito se manifieste, primero debe producirse una red altamente organizada y asombrosamente intrincada de interacciones moleculares.
Cuando no se produce el embarazo, nuestra inclinación es buscar tanto una respuesta como una corrección. La reproducción, por definición, está plagada de ineficiencias, errores y redundancias. Una mujer nace con aproximadamente 2 millones de ovocitos, que se reducen a 500.000 en su primera menstruación. Cada mes, 300 ovocitos se convierten en candidatos potenciales a ser seleccionados para ser el ovocito solitario que se ovulará. Al macho no le va mejor. Ochenta millones de espermatozoides depositados se filtran a unos pocos cientos en las trompas de Falopio, donde sólo un espermatozoide fecundará el ovocito ovulado.
Evidentemente, podemos achacar parte de esta imprecisión a la imprevisibilidad de la Naturaleza. Sin embargo, con los repetidos fracasos de los ciclos de FIV con embriones por lo demás sanos, ¿es siempre la moneda al aire desfavorable? Es poco probable.
Puede denominarse fallo de implantación repetido (FRI) y puede designarse cuando embriones por lo demás favorables no consiguen implantarse tras varios intentos de tratamiento de FIV. Obviamente, las características de la paciente (salud ovárica y edad materna) influyen en los resultados. En general, 3 resultados negativos consecutivos en un ciclo de FIV deberían justificar el diagnóstico y la evaluación. La evaluación vuelve a los principios básicos de la reproducción: la interacción entre el embrión y el huésped.
Los factores maternos pueden ser anatómicos o estar relacionados con alteraciones cromosómicas. Un ejemplo de problemas anatómicos pueden ser los pólipos intrauterinos o los fibromas. No deben pasarse por alto las anomalías uterinas congénitas. Además, debe reevaluarse la salud de las trompas de Falopio. Aunque la trompa es superflua cuando se emplea la FIV, está demostrado que una trompa de Falopio enferma e inflamada es deletérea. Los problemas cromosómicos pueden descartarse con un análisis genético tanto del hombre como de la mujer. Puede realizarse mediante pruebas de cariotipo, así como mediante técnicas genéticas más recientes, como el análisis de SNP.
En función del diagnóstico, los planes de tratamiento pueden incluir enfoques alternativos a los protocolos de estimulación de la FIV, ciclos de embriones criopreservados, así como el cribado genético preimplantacional mediante complementos cromosómicos completos (análisis SNP o CGH). Animamos a los pacientes a que pidan consejo al equipo de endocrinología reproductiva, ya que recorremos este camino juntos. Póngase en contacto con nosotros hoy mismo.
