Acerca de la fertilidad
Atención centrada en el paciente
La prestación de asistencia sanitaria se ha centrado tradicionalmente en un paradigma conocido como "gestión de la enfermedad", basado en directrices formuladas a partir de estudios médicos y opiniones de expertos. Ha surgido una nueva tendencia conocida como atención centrada en el paciente, que supone un cambio con respecto al paradigma centrado en la enfermedad del pasado. La atención centrada en el paciente implica decisiones clínicas más respetuosas y sensibles a las preferencias, necesidades y valores individuales del paciente. Esto es especialmente cierto en el ámbito de la salud reproductiva en relación con las personas que sufren infertilidad y pérdidas recurrentes del embarazo, donde la toma de decisiones compartida requiere establecer objetivos que el paciente desee, pero que al mismo tiempo sean realistas y alcanzables. Este es el reto. Un ejemplo de ello es la FIV en mujeres de edad materna avanzada (>43 años) y en aquellas con reserva ovárica disminuida que desean someterse a una FIV pero no tienen una probabilidad aceptable (>4%) de tener un bebé con sus propios óvulos. En este contexto, los deseos de la paciente no siempre se consideran deseables y a menudo se rechazan en contra de sus deseos. No se trata de una respuesta inadecuada, ya que los proveedores deben sopesar el coste de una atención inútil, aunque se considere centrada en el paciente, y el de una atención con posibilidades significativas de éxito. Algunos proveedores hacen caso omiso de estas preocupaciones y promueven terapias de muy escaso beneficio clínico con el pretexto de estar "más centradas en el paciente", aunque saben perfectamente que es poco probable que las terapias que recomiendan den lugar a un bebé sano. Esto ocurre cuando se ofrece FIV o FIV mínima a mujeres de 44 años o más con una reserva ovárica disminuida que necesitan óvulos de donante o a las que carecen de recursos económicos para tratamientos de FIV más eficaces. Estas prácticas suponen un reto ético, ya que algunas pacientes pueden estar dispuestas a gastar el dinero que tanto les ha costado ganar sin tener en cuenta que sus posibilidades de tener un bebé son casi nulas. Hacer lo que es correcto para la paciente y lo que ella desea suelen ser objetivos compatibles. Sin embargo, hacer lo que es moral y éticamente correcto para los pacientes debería ser primordial. Todas las consultas deberían adherirse a un código común de conducta ética y trabajar en colaboración con cada una de sus pacientes para crear un plan de cuidados individualizado y centrado en la paciente que ayude a conseguir un bebé sano.
