Acerca de la fertilidad
Aves y abejas Parte IV
Cuando miro en tus grandes ojos marrones
Es tan claro ver
Que es hora de que aprendas sobre los hechos de la vida
Empezando de la A a la Z (Herb Newman)
Sólo unos cientos de los millones de espermatozoides depositados llegan al óvulo. Se cree que los espermatozoides, como perros de caza, son guiados hasta el óvulo por las seductoras secreciones de la madre, que actúan como balizas. Cuando por fin llegan al óvulo, los espermatozoides (que siguen siendo un esfuerzo de equipo) se hiperactivan y baten sus colas con frenesí (como un Golden Retriever con un juguete nuevo). Esta pasión proporciona la energía mecánica necesaria para que los espermatozoides dispersen el óforo cumuloso y se unan a la zona pelúcida. En ese momento, los espermatozoides adheridos liberan una sustancia química en un proceso similar a un bombardeo denominado reacción acrosómica. Las enzimas acrosómicas, como bárbaros a la puerta, bombardean la zona pelúcida haciendo pequeños agujeros como arietes individuales para que un espermatozoide victorioso de los cientos que han tenido la suerte de estar allí de entre los millones que lo han intentado pueda nadar triunfalmente a través de ella y alcanzar la superficie del óvulo. Una vez que el óvulo reconoce que su muro defensivo ha sido traspasado, transforma su zona en una barrera impenetrable que impide la entrada de más espermatozoides y se queda solo para bailar con el intrépido intruso.
